De Oscar
un texto de Pilar Berbegal
Publicado el 9 Febrero, 2010
Tema: Actualidad, Cine, Destacado, General
Una crítica bien hecha conlleva más que de años de un siglo de experiencia. Para examinar “La cinta blanca” de Michael Haneke, no vale sólo con verla sino entender e interiorizar cada detalle escénico y argumentativo, que hasta al más cuidadoso cinéfilo se le escapa con el sonido en la sala del crujido de una palomita de maíz. Es un filme de casi dos horas y media de duración, en las que además de disfrutar de una historia lineal, al parecer con pocas dificultades para entender la trama, esconde en sus entrañas momentos menos dulces que crudos de los orígenes del nazismo.
El escenario, un pueblo protestante del norte de Alemania, se enfrenta a una serie de acontecimientos desgraciados que se producen en vísperas de la I Guerra Mundial. Los personajes: El médico y una comadrona, el patrón y su esposa, el campesino y su familia, el pastor de la villa con los suyos, y un joven y astuto maestro. La historia envuelve a lo largo de la cinta a todos éstos, entre los cuáles se buscan a los culpables de varios accidentes intencionados: el médico cae de su caballo, dos niños son maltratados y alguien quema un granero.
La voz en off del maestro del pueblo conmueve desde la primera escena al espectador. Su narración clara, detallada y cercana invita a sumergirse con él en el relato. Pronto aparecen los protagonistas, sin que el director se desmarque por alguno de ellos. Haneke sabe darles a cada uno su importancia, valiéndose de la obediente y a veces cruel época en la que se desarrolla la trama. La chispa, tan pudosora y humilde como deshonrosa y despiadada de algunos de los personajes, se hace visible desde el principio al fin de su aparición en cada secuencia. La actitud insana de un reverendo, padre de familia, y la tensión creciente en las escenas que protagoniza, crean más rabia que estupor en los espectadores. Los diálogos sentenciosos y directos del médico de la villa sorprenden por su insensibilidad en una profesión que, aparentemente bebe de ésta en positivo para lograr resultados. De este “éxito”, en mi opinión, viene hablando toda la película.
El director austriaco pone de manifiesto algo que ya sabíamos, pero en lo que no se ha reflexionado lo suficiente, en el cómo conseguir ese éxito, esa pureza total (o lo que quiera nuestro patrón) siguiendo una jerarquía resistente de padre a madre e hijos, obedeciendo a calumnias de unos progenitores que no entienden sino que imponen sus leyes -utilizando incluso para ello a veces la pederastia-, y creyendo que la única mano que mece nuestra cuna es la de Dios. Allí aparecen en escena los niños, los súbditos de estas autoridades, que están siendo educados a la antigua usanza de los más temidos. El papel de los jóvenes es esencial en la consecución del relato, mostrando en tan sólo uno de ellos -el hijo benjamín del cura- la dulzura y humildad heredada de su madre. Las féminas del filme tienen para Haneke el don de la sencillez y pureza, escondidas en todo momento bajo la sombra masculina. El claro ejemplo es la comadrona (Susanne Lothar), sufridora de múltiples vejaciones provocadas por el médico. Su rostro es difícil de olvidar, el papel de Lothar es admirable. Todas las historias del filme no son lúgubres, Eva (Leonie Benesch) y el maestro (Christian Friedel) protagonizan una historia de amor inocente y llena de ternura.
Michael Haneke, director de “Funny Games” (2007), ha trabajado en cine, teatro y televisión. “Caché” (2005) obtuvo ese mismo año el premio a la mejor dirección en el Festival de Cine de Cannes y fue ganadora de cinco galardones en los Premios del Cine Europeo. Con “La cinta blanca” Haneke se ha cubierto de gloria. Mejor película, director y guión en los Premios del Cine Europeo 2009; Palma de Oro en el Festival de Cannes 2009; Gran Premio Fipresci a la mejor película del año 2009; nominada a los Globos de Oro 2010 a la mejor película extranjera; finalmente por esto último luchará en los Oscar 2010. De momento las críticas son más que favorables, algunos piensan del filme que es “el arma del discurso hanekiano que invita a la reflexión”, para otros es únicamente una película larga, aburrida y “sin final”.



Febrero 16th, 2010 at 01:25
[...] película de habla no inglesa, aunque para ello tendrá que vérselas con “La teta asustada” o “La cinta blanca”, entre [...]
Marzo 9th, 2010 at 02:53
[...] se llevó la estatuilla a la mejor película de habla no inglesa imponiéndose contra pronostico a “La cinta blanca”. El que tampoco tuvo recompensa fue el corto español “La dama y la muerte” de Javier Recio [...]