El cielo puede esperar
un texto de Unai Prieto
Publicado el 26 Agosto, 2009
Sam Raimi vuelve a sus orígenes con “Arrástrame al infierno”, una película que combina terror y humor negro a partes iguales. Después de que le moliesen a palos, en todos sitios menos en el bolsillo, con “Spiderman 3”, el “Tio Sam” se redime con esta pequeña joya de terror que nos hace recordar sus primeros pasos en el mundo cinematográfico. Raimi recupera de esta manera un género que pensábamos que se había perdido. Y es que el cine de terror se estaba encasillando. Carecía de nuevas ideas y se mantenía a base de remakes y sustos simplones. Hasta que Raimi ha emulado al hombre-araña y ha rescatado el género con una película de sabor ochenteno y serie b que nos recuerda a su famosa saga de “Evil Dead”.
La historia que nos presentan no es cosa del otro mundo, o del otro barrio mejor dicho, ya que el tema de las posesiones y los embrujos han dado para mucho metraje. Sin embargo, el original guión escrito por los hermanos Raimi consigue enganchar al espectador desde el primer momento. La historia se mantiene en un constante tira y afloja entre la tensión y la diversión. El film contiene momentos terroríficos, graciosos y macabros, además de un buen puñado de escenas de acción. Todo ello la convierte en una apuesta segura a la hora de escoger película. Además hay que añadir la siempre bien aventurada dirección de Raimi, quién ofrece toda una lección de cómo hacer una buena película de miedo. E incluso le sobra tiempo para auto-homenajearse en algunas escenas y mostrarnos su ya famoso Oldmobile Delta 88 amarillo, que aparece en casi todas sus obras, excepto en “Rápida y mortal” debido a las exigencias del guión. Sus fans solo echarán en falta a Bruce Campbell, quién finalmente no pudo realizar un cameo.
Y ya que hemos mencionado al bueno de Bruce, y aunque las comparaciones son odiosas, uno no puede evitar contrastar el trabajo de la protagonista, Alison Lohman, con el del actor fetiche de Raimi. Y la verdad es que la chica sale bastante airosa del aprieto. Lohman firma una buena representación en un papel nada fácil. A destacar también la interpretación de Lorna Raver, quién hace de bruja gitana y que nos deja unas cuantas escenas memorables. También aparece Justin Long, más conocido como el amigo informático de John McClane en “La jungla 4.0”, como novio de la protagonista en un papel bastante secundario y que no deja ver todas las cualidades que posee este prometedor actor.
“Arrástrame al infierno” es una nueva muestra de cómo hacer cine diferente y del talento que en ocasiones desprende Sam Raimi. Si os gustó la trilogía de “Posesión infernal”, os lo pasareis bomba con esta divertida y, a la vez, aterradora película. Sus noventa minutos se os pasarán volando y seguro que también deseareis ser transportados al averno.


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