Manson baja a los infiernos…

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Manson baja a los infiernos…

…y Mötley Crüe vuelve de ellos.

Kobetasonik 09

Así podría resumirse por encima un II Kobetasonik que cumplió ampliamente las expectativas, aunque no llego a ser el festival del año pasado, el recuerdo de los Kiss aún pesa mucho.

Pese a todo, el espectáculo fue la nota predominante la mayoría de los conciertos, con el regreso de Mötley Crüe como la gran banda de glam metal que un día llegó a ser. Los angelinos no defraudaron en su vuelta a los escenarios y dieron un buen espectáculo con su repertorio de tetas, lésbicos y alcohol; lo de las drogas en esta ocasión quedó para la imaginación. Sin embargo, la mancha fue la insípida actuación de Marilyn Manson, con un Bryan fondón, muy pobre y llena de improvisaciones que no gustaron al personal.

El festival arrancó el viernes con los británicos Cradle of Filth. Los vampíricos componentes no ofrecieron un espectáculo de los de recordar, pero su intensidad, la calidad de su batería y las ganas que derrocharon sobre el escenario dejaron buen sabor de boca al numeroso público que se entregó bajo el escenario. Un buen punto de despegue para empezar a calentar la primer jornada

kobetasonik 09

Cambio de escenario y, mientras, en las campas de Kobeta el obligatorio pit stop en las barras era, extraordiordinariamente para estos casos, más rápido que en algunas aburridas carreras de la Fórmula 1 de este año. Bien. Además, repostar es un acierto si el siguiente grupo es Trivium.

Los americanos ofrecieron un concierto de los destacables, con el atronador sonido de las guitarras de Matt Heafy y Crey Beaulieu bailando al compás, mientras el bajo corría y corría por el largo escenario principal del Kobetasonik. Además, para los amantes de los buenos riffs , Trivium ofrece uno de calidad, por canción. Impresionante. Una calidad sonora que los presentes agradecieron agitando melenas durante la hora y media de intenso trash metal del bueno.

Tras este intenso conciertazo, la mayoría optó por ir a cenar para reponer las fuerzas y acudir así con garantías a lo que venía luego; Machine Head y Marilyn Manson. Casi nada. Pero no antes del correcto concierto que ofrecieron los clásicos Journey. Quizá un poco pasados de edad pero con un Arnel Pineda que hizo olvidar a sus predecesores y lo dio todo, casi tanto como los númerosos seguidores con los que el grupo sigue contando 35 años después.

Machine Head desató la locura metalera. Este es el adjetivo que describe mejor el concierto que más hizo disfrutar durante esta jornada y parte del festival. El cantante, Robb Flyn, supo meterse en el bolsillo desde un principio a los allí presente, y el concierto se convirtió en una masa decabezas moviéndose, melenas al aire, y seguramente alguna contractura en el cuello al día siguiente. Machine Head demostró estar en forma y así quedó plasmado gracias a esa atronadora música que suena a dulce tormenta cuando todos y cada uno de sus integrantes lo dan todo. Sin duda, uno de los conciertos de este Kobetasonik 09.

Kobetasonik 09

Un paseo para estirar piernas y recolocar el cuerpo y vuelta a las tablas, que el siguiente era Manson. ¿El irreductible y mil veces hecho a si mismo Manson? Las dudas que circulaban por los corrillos populares antes del show al final acabaron por hacerse realidad.

El repertorio, marcado por canciones desconocidas de su último largo, no fue el que la plebe deseaba y pronto se lo hicieron saber al bueno de Manson. Además, el espectáculo visual fue bastante pobre si tenemos en cuenta a lo que nos tiene acostumbrados el de Ohio, algo que el público bilbaíno ya ha podido comprobar en más de una ocasión. Al reverendo se le vio algo mayor y fuera de forma -¿eran de verdad esas morcillitas?- y se dedicó a ralentizar el concierto con pausas al final de cada canción. Algo que no pega mucho con la andrógina imagen del Mechanical Animal. De hecho, en una de esas pausas aprovechó para felicitar a su guitarra Twiggy Ramírez por su cumpleaños, aunque sin especial ilusión y dedicándole una improvisación de guitarra que todos esperamos que fuese una broma hacía su recién recuperado compañero.

En fin, cansando al personal. La espectáculo, pero de otro tipo al esperado, prosiguió y el cantante se dedicó a realizar algún comentario que no gustó demasiado a la cátedra, recibiendo por lo tanto “unos cuantos” silbidos. Hasta los más mansonianos tuvieron que rendirse a la evidencia y salieron con mal sabor de boca, aunque por lo menos disfrutaron de alguno de los temas que encumbraron a la banda como Sweet Dreams. No es por ser agorero, pero no le vendrían mal.

Tras el fiasco de Manson muchos acudieron a la zona de relax con unos agradecidos puffs que permitieron que más de uno reviviera para lo poco, oficial, que quedaba de noche. La velada finalizó con unos Suicidal Tendencies que aún estando algo mayores hicieron disfrutar a las muchas almas que aún quedaban con ganas de sudar.

Domingo. Segundo round

Ducha de rigor, algo que no suele ser obligatorio en este tipo de citas pero que se agradece, aunque de poco sirvió, y vuelta a las campas del Kobeta, donde el sol también se animó en esta ocasión a pasarse, aunque la crema de sol fue la gran ausente. Y allí, con un poco más del público que la jornada inaugural, tocó disfrutar de los coloridos y multiétnicos Dragonforce, que ofrecieron una borrachera de solos guitarreros, de esos que te ponen los pelos de punta y que todo respetable conocía ya gracias al Guitar Hero. Dice la leyenda que el ojo humano es incapaz de observar la rapidez con la que estos power metaleros londinenes mueven sus dedos y así lo demostraron el pasado sábado. Espectáculo de piques y provocaciones con una guitarra en la mano, algo que sólo te puedes permitir cuando eres un genio aunque, si no lo eres, nada mejor que ver como lo hacen sobre un escenario los virtuosos de Dragonforce. Mención especial merece el teclista de origen ucraniano, que se pasó todo el concierto corriendo sin parar con su teclado, tocándolo con la lengua, o saltando como un loco. Genial.

Acto seguido Papa Roach deleitaron a los presentes con un repertorio de sus temas más conocidos, con los que el público jadeo durante todo el concierto. Los californianos que en su día fueron abanderados del chandal metal ofrecieron, sorprendentemente, uno de los conciertos más destacados de este festival de carácter más heavy.

Kobetasonik

Anthrax en el escenario y en este se comienza a escuchar el ritmo vertiginoso que siempre les ha caracterizado, con un sonido ensordecedor al que el público también contribuyó. Una apuesta demasiado intensa que se diluyó según avanzaba un concierto que hubiese sido brillante de durar un cuarto de hora menos. Pero la gente empezaba a estar cansada y para disfrutar de Anthrax se necesitan muchos muchos esfuerzos.

Turno de In Flames, uno de los destacados del Kobetasonik que no defraudó y ofreció un buen espectáculo que el público agradeció. Pese a todo, la mayoría se dedicó a guardar fuerzas y a mirar el reloj con recelo, porque a las 0.15 horas actuaba Mötley Crüe y el vulgo no quería llegar con pájara a la cita.

No fue una de esas fiestas locas de su anterior etapa que el grupo detalla con pelos y señales en su biografía, pero el show de los angelinos no defraudó y ofrecieron una buena ración de su rock ochentero. Los grandes temas de su repertorio estubieron presentes y fueron magnificadas por las censurables imágenes proyectadas en las pantallas del escenario. Pero con Mötley ya no sorprende nada. En la exhibición además apareció un Tommy Lee muy en forma que se lo pasó genial con el público, tal así, que bajó del escenario para ofrecer un trago de su botella de whisky a sus numerosos fans. El concierto demostró que el grupo está a tono tras su vuelta a los escenarios y seguirá dando espectáculo hasta que el cuerpo aguante, aunque a Mick Mars ya le empiezan a pesar los años y los excesos.

El punto y final del Kobetasonik 2009 lo puso Hatebreed. Una despedida de lo más calurosa a esta extraordinaria cita. La gente aprovechó para agotar las pocas energías que quedaban tras dos días de intensa música y el show hardcore se disfrutó como si fuese el primero de todo el festival, dejando entrever que el público que acude al monte Kobeta tienen aún cuerda para rato.

¿Nos vemos en Kobetasonik 2010?

Imágenes propiedad de Last Tour International

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