Naturaleza muerta
un texto de Kike Alonso
Publicado el 30 Agosto, 2009
La última cinta de Lars von Trier ha despertado cierta expectación. No sólo por sus escandalosas escenas promocionales, sino más bien por las críticas poco favorables de un enjambre de Cannes que, sin embargo, no pudo evitar que Charlotte Gainsbourg alzase al final del festival una merecida Palma a la mejor interpretación femenina.

Por eso, y por el largo desequilibrio de la filmografía del danés, Dogville o Dancer in The Dark, uno espera que al acudir al cine la poca gente que hay en la sala sepa a que se atiene. Introducida con una bellísima obertura, digna más de un fotógrafo de renombre que de un cineasta con supuestos problemas mentales, la primera parte de Antichrist resulta un tanto moña. Hasta ahí no hay más problema que hallar la manera de mantenerse despierto ante la cursilería con que un orgulloso William Dafoe y Gainsbourg intentan superar la muerte de su hijo.
El problema viene en la segunda parte del filme mucho más gore, y por ende interesante. El problema, en el caso de un servidor, es que uno presta más atención a cómo aplicar la crueldad que muestra la película a sus convecinos de sala, que en prestar verdadera atención a lo que von Trier nos quiere trasladar.
El mejor acierto del director es, precisamente, por lo que más se le ha machado en las páginas de la prensa, no caer en atribuir toda la locura que destila la cinta en antiguos ritos y mitología diversa. De este modo, Lars von Trier aprovecha la ocasión para centrarse más en el terror más viral, en los pequeños detalles, en una imaginería pulida y preciosista, y en el comportamiento humano más profundo, en vez de caer en películas adolescentes de sectas y mitos poco creíbles.
En definitiva, la película comienza fuerte, se desinfla y tiene unos últimos minutos sangrientamente atractivos. No es la mejor obra de autor del autor, pero merece la pena ante la escasez veraniega.


Septiembre 15th, 2009 at 16:00
Acabo de ver la película, y, en mi opinión, no hay por dónde cogerla. La primera parte es aburrida como ella sola, y la segunda es lo más chabacano que he visto desde hace tiempo.
Una cosa es innovar y otra es esto. La verdad, es que me pareció muy prepotente y ególatra. Toda la película tiene un aire de: “Aquí está Lars, que es el puto amo de la barraca”.
Y lo peor es que no se si quiría plasmar en la película el odio y la locura humana o la suya propia.
Septiembre 16th, 2009 at 00:32
Pues yo curiosamente el recuerdo que guardo ahora mismo de ella no es ni mucho menos mala. Es cierto que si no fuese de Lars Von Trier la hubiese visto un tercio de la gente que la he visto, pero también creo que si no fuese suya no se la acusaría tanto de egocentrista. Yo al menos no me la he tomado así.
Y joer Unai, el gore de Antichrist no es chabacano, comparado con las escenas de la Serie B o Z de donde bebe esto es más convincente que El Señor de los Anillos jaja.
Septiembre 16th, 2009 at 15:27
Por chabacano me referia, no al como están hechas, sino a que son escenas de mal gusto. Es que el tortazo que te meten es demasiado fuerte. Y eso que uno piensa que está ya curado de espanto. Escenas como la del zorro autodesgarrandose o la paja sangrienta no aportan nada a la pelicula, por mucho que nos las venda como metáforas sobre el caos en la naturaleza y la relación entre el sexo y la muerte del hijo, respectivamente.
Creo que Lars hizo este film para él y sus acérrimos seguidores, nada más.
Por lo demás puede que tengas razón. Pero a mi sus peliculas, hasta esta, nunca me han parecido narcisistas, es más, me gustan, rompen moldes, pero también todo tiene un límite.