Porno para románticos

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Porno para románticos

Smith vuelve a las andadas con “¿Hacemos una porno?”, una película más empalagosa y con menos mordiente de lo que nos tiene acostumbrados. Desde sus comienzos, Smith se las ha ingeniado para unir dos tipos de cine tan diferentes como son las comedias de humor grotesco y ácido con las películas románticas. De este modo, Smith redefinió el concepto de comedia romántica, aportando al género un humor mucho más sarcástico y porque no decirlo, friki. Con este planteamiento, logró su ópera prima, “Clerks”, y poco después, la siguieron “Mallrats” y “Persiguiendo a Amy”. Sin embargo, en su aventura con “Jack y Bob el silencioso contraatacan”, su “spin-of” sobre “Clerks”, y sobretodo con “Una chica de Jersey” no consiguió el mismo resultado. Por ello, Smith decidió retomar su mejor trabajo para poder así relanzar su carrera. De esta manera, reabrió el “Quick Stop” en “Clerks 2”, dónde volvió a mostrar su mejor cara. Ahora y tras un par de años apartado de la gran pantalla, Smith nos trae “¿Hacemos una porno?”, una película que sin lugar a dudas lleva su sello personal, pero que no alcanza la frescura de las que le elevaron a la fama.

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Partiendo de un argumento bastante previsible, la cinta no consigue despegar en ningún momento, y pese a su buen número de secundarios, ninguno de ellos consigue emular a los Jack y Bob el silencioso para dar un empujón al film. Los diálogos de Smith, otrora llenos de mordiente, ironía y guiños frikis, ahora se ven rebajados con altas dosis de azúcar. Y es que, sinceramente, tal vez me esperaba algo más grosero, más burro que lo que Smith nos llega a ofrecer, porque en el film sólo nos encontramos con un humor soez, alguna que otra teta y poco más.

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En cuanto al reparto, ninguno realiza la actuación de su carrera, pero de entre todos, destacaría a Elizabeth Banks, quién sobresale, sin lugar a dudas, en la película. Como ya he mencionado, el número de actores secundarios que rodea a la pareja protagonista es bastante amplio, sin embargo, y aunque Smith hace de las suyas, en esto es todo un maestro, y nos presenta un grupo tan peculiar como humano, ninguno de los personajes logra despertar en nosotros la simpatía que debería, ya que todos y cada uno de ellos se encuentran bastante desaprovechados.

A “¿Hacemos una porno?” le falta esa mala baba que desprendían sus antecesoras y un poco más chispa en general, aunque eso no significa que no haya escenas bastante graciosas. Todo lo dicho no la convierte en una mala película, pero el resultado final se parece más bien a un film de sobremesa, que podríamos tragarnos cualquier domingo de resaca, que a una de las gamberradas de Kevin Smith.

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