Vacaciones a la italiana
un texto de Unai Prieto
Publicado el 4 Junio, 2009
Imagínense un agosto caluroso. Tener que cuidar a tu anciana madre, una mujer severa y posesiva. Un montón de deudas. Parece que ya suena bastante angustioso, ¿verdad? Pues ahora, añádanle el cuidado de otras tres ancianas a cada cual más pintoresca, remuévanlo un poco y el resultado será: “Vacaciones de ferragosto”.
Gianni Di Gregorio firma así, su debut tras las cámaras, con una película muy arriesgada, de esas que no tienen término medio, o bien te encantan o bien las aborreces.
Pero el guionista de “Gomorra” y mano derecha de Matteo Garrone, no tiene miedo a nada. No le importó no haber dirigido nunca una película, ni haber actuado solamente en una ocasión. “Siempre hay una primera vez”, debió decirse, con lo que compaginó su trabajo como director con el de protagonista. Pero ante tal desafío, seguramente quiso sentirse más cómodo, así que rodó el film en la casa que tiene en Trastevere, y con sus amigos del barrio como figurantes. Todo un personaje, que se ha basado en una anécdota real que le ocurrió cuando su casero le propuso cuidar a su madre durante unos días a cambio de finiquitar su deuda. Di Gregorio rechazó la propuesta, pero parece que le quedó la duda de saber que habría sucedido en caso de aceptar.
La sensación de sencillez que trasmite “Vacaciones de ferragosto” inunda la pantalla, pero tras ella, se esconden aspectos más oscuros. El sórdido arco argumental que se nos presenta, con un cincuentón sin trabajo que trata de esconder su vagancia y su alcoholismo tras la excusa de tener que cuidar a su madre, y que se ve obligado por su penosa economía a cuidar a otras tres ancianas, oculta un problema del que poco se habla. El cuidado de las personas mayores. ¿Qué hacemos si queremos irnos de vacaciones y no tenemos a un Gianni Di Gregorio cerca para que se encargue de ellas? Seguro que mucha gente se lo preguntará este verano. Sus 75 minutos de metraje se hacen escasos, cuando ya has podido olvidar tus infortunios y empiezas a saborear las desdichas del protagonista, la película comienza su recta final. Aunque, también es de agradecer que Di Gregorio haya centrado en lo realmente importante y no haya alargado el film innecesariamente con cursilería barata.
Si a todo esto le añadimos un humor mordaz y una agradable banda sonora, nos queda un trocito de una Italia profunda, todavía por descubrir. Una película melancólica y divertida a partes iguales, en definitiva, un reflejo fiel de las miserias y las generosidades que el ser humano es capaz de realizar.


Junio 6th, 2009 at 04:32
Vaya, no destacaría el guión de Gomorra, no así su imagen y su ritmo, pero habrá que darle una oportunidad…